El tratamiento de arrugas de expresión se ha convertido en la técnica estética no quirúrgica más empleada en el mundo. Es un procedimiento sencillo, rápido, seguro y con resultados excelentes, siempre que lo realice un profesional médico experto.
Aporta un aspecto más descansado y rejuvenecido, mejorando la luminosidad y frescura del rostro, y manteniendo siempre la naturalidad y la propia expresión facial. Contrariamente a lo que se suele pensar, este tipo de tratamientos no deforma ni da volúmenes en la cara; la prioridad absoluta es el efecto natural, huyendo del concepto de «rostro congelado».
¿Qué son las arrugas de expresión y cómo actúa el tratamiento?
El paso del tiempo y nuestra propia gestualidad provocan la aparición de las llamadas arrugas dinámicas (en la frente, el entrecejo y las patas de gallo). Dado que estas líneas son fruto de la contracción muscular, la solución idónea no es rellenarlas, sino relajar selectivamente el músculo que las provoca para frenar su evolución.
Para ello se utilizan neuromoduladores, unos medicamentos basados en una neurotoxina que se aplica mediante inyecciones de precisión en cantidades mínimas. Esto bloquea temporalmente la transmisión de las señales nerviosas, relajando la musculatura frontal y logrando la suavización de las arrugas tanto dinámicas como estáticas (aquellas que con el tiempo se convierten en «surcos»).
Detalles del tratamiento
| Parámetro |
Detalle |
| Zonas de aplicación | Tercio superior del rostro (frente, entrecejo y patas de gallo) |
| Duración en consulta | Entre 15 y 30 minutos |
| Intensidad del dolor | Mínima molestia (comparable a una picadura de mosquito), no requiere anestesia |
| Tiempo de recuperación | Inmediato, procedimiento ambulatorio sin baja laboral |
| Visibilidad de la mejoría | Los efectos empiezan a ser visibles a los 3–5 días |
| Efecto máximo | Entre los 10 y 14 días posteriores |
| Duración del resultado | Temporal, habitualmente entre 3 y 6 meses |
| Época recomendada | Todo el año |